sábado, 16 de febrero de 2008

Piedra Filosofal



- Nicolas Flamel, descubridor de la piedra filosofal -

Durante siglos, la gente a soñado con descubrir la famosa piedra filosofal, una sustancia muy conocida, ya que según la leyenda, puede transformar cualquier objeto en oro puro y dar la inmortalidad a su poseedor.

La creencia en la piedra filosofal surge a partir de la alquimia, antiguo arte nacido en Alejandría en el siglo I, dedicado a transformar metales comunes en oro o plata. Si bien era y es imposible transformar un metal en otro, los primeros alquimistas crían haberlo logrado. De hecho, eran expertos en colorear metales y fabricar aleaciones con aspecto de oro, que poseían un poco del preciado metal y que pasaban por ser oro puro.

A finales del siglo XIV, después de años de desarrollo y perfeccionamiento, la alquimia se expandió a los países árabes y a toda Europa. Por entonces el nombre de Nicolas Flamel se hizo oír entre los alquimistas de la época; se trataba de un rabino y alquimista parisino que afirmaba ser capas de convertir metales en oro gracias a su descubrimiento: la piedra filosofal. 

En aquella época, mas que convertir metales en oro, los alquimistas medievales buscaron exceder sus fronteras e intentaron crear una sustancia lo suficientemente potente como para transformar cualquier cosa en oro. Esa sustancia fue conocida cono la piedra filosofal. Además de eso, se creía que esa sustancia podía curar heridas y enfermedades, y que podía extender la vida de quien la beba.

Se creía que la piedra filosofal era una sustancia natural y por consiguiente cualquiera podía adquirirla, pero no era sencillo obtenerla.

A finales del siglo XVII la alquimia deja de ser tratada como un tema serio y comienza a ser reemplazada por la química moderna. Si bien los alquimistas nunca cumplieron sus imposibles propósitos, sus descubrimientos fueron grandes aportes a la química y la medicina. Inventaron muchas técnicas de laboratorio y diseñaron todos los aparatos químicos utilizados a hasta mediados del siglo XVII.